"TODOS DIFERENTES, TODOS IGUALES" 

En el extremo oeste de Europa
Durante la tercera semana de agosto la ciudad de Plozévet, que está en el extremo oeste de Bretaña a medio camino entre Quimper y la Pointe du Raz, se convierte en la encrucijada del mundo. Ahi, alrededor de 800 artistas representantes de una docena de países de los 5 continentes se reúnen. Cada año, durante una semana, nuestra pequeña ciudad de apenas 3,000 habitantes recibe con gusto cerca de 30,000 visitantes. El reto que logran los 200 voluntarios de nuestra asociación es de crear un programa que podría impresionar a otros grandes festivales y que da una alegria y una increíble emoción en las calles de nuestro pueblito con espectaculos, conciertos, desfiles, mercados de artesanias, exposiciones... Un total de mas o menos 30 espectáculos y animaciones. Otra de las prioridades de los organizadores es ofrecer al público del festival la posibilidad de asistir a eventos de pago o eventos gratuitos, lo que hace del festival una fiesta accesible para todos. 
 

 


De la "Fiesta de las gaitas" al "Mondial'Folk" 
Fundada en 1974, la fiesta folclórica denominada "Fiesta de la gaita", fue desde el principio considerada como una de las mejores de Bretaña. En 1983, el festival abrió sus puertas al público internacional por primera vez y se convirtió en el "Festival Internacional de Folclore". Desde entonces, a través de esa puerta abierta, llegaron a nuestra ciudad cerca de 8,000 artistas internacionales y podemos decir hoy, que el "Mondial'Folk", llamado "Barco de la Paz" por los medios de comunicación, hizo escala en casi todos los paises del mundo. ¡Olvídese de las tarjetas postales! Aquí, al pie de la famosa estatua de los campaneros, hay ambiente, Música, canciones, disfraces, baile... ¡ Está lleno de buen humor!, es una llamada a la vida que simplemente brilla en los ojos, que encanta los oídos y que hace bailar los zapatos. Esta es la alegría popular, sana, generosa, libre y fraternal !
 

 


Increíble cita entre lo inusual y lo tradicional
Si podemos tener algunas dudas sobre la solidaridad, sobre el sueño de que las fronteras se puedan eliminar tan fácilmente, de que las pieles y las ideas se puedan mezclar con armonía, uno se ve obligado a reconocer al sonido de las gaitas que Plozévet se convierte durante una semana, en un lugar de encuentros inesperados bajo el signo de la amistad y de la paz...


Pierrot Bosser & Rémy Strullu